Es domingo
y desde el bunker de Unión-Pro cubrimos las elecciones para una radio nacional y popular.
Descubrimos que son cuatro las líneas de bondi que te dejan en Costa Salguero,
y que el 160, cuando se mete en el túnel y dobla bien cerrado, vuela. Y los aviones que se escapan del Newery, tragan todo el sonido del motor y se pierden en la boca del plata, se van para Uruguay, para Formosa, quien sabe.
El macrismo eligió bien: un lugar grande y limpio, con estacionamiento y poco accesible.
En la puerta, cuatro muchachos de prefectura fuman suficientes y les miran el culo a todas las periodistas y asesoras de prensa que desfilan, que lindas. Los otros, esos grandotes de pelo cortísimo y trajes re negros, bajan de autos grises y los vidrios polarizados reflejan nuestra imagen delgada y frágil frente a tanto fierro cargado, frente a tanta paranoia. La seguridad es un mito que siempre regresa a condición de perder de vista su origen, reconstruirse como horizonte o deseo, tangible: un buen chumbo en la cintura y que nadie se haga el loco.
El PRO lo sabe y no intenta disimular.
La estrategia obvia, pero no menos efectiva, de un frente político que se consolida sobre el patrimonio y la capacidad de lobby de sus principales candidatos, es territorializar el absoluto: cientos de vallas de acero cortando el espacio, haciendo del mundo una cuadrícula.
La derecha también es eso: pesar el aire para poder venderlo.
Pero lo que define la estética macrista no es su obsesiva distribución del espacio, la extendida preocupación por el control de los accesos y esa voluntad ciega de resguardarlo todo con candado. El macrismo tiene los dientes amarillos, los ojos bien negros y sonríe todo el tiempo:
es una alegría de diseño.
Nos duele esta nueva derecha alegre. Esta necesidad de sonreir, de sentir comodidad en el escenario, frente a las cámaras y disfrutar del calor de las luces del show. La espectacularización de la política no es nada nuevo, pero ahora se asume sin pudor.
¿ Qué es esto de bailar con una buena mujer en silla de ruedas?,
¿Cantar mal y jactarse?, abrazarse con todos todo el tiempo no es propio del macrismo, pero cuando uno lo ve de cerca en tipos que son tan bonitos, en gente tan careta, duele.
"Reírse de sí mismo" es una metáfora falsa para la defensa de la individualidad, no existe.
Al final, cuando la ajustada victoria en la provincia de Buenos Aires era inevitable, los amigos del Pro empezaron a festejar. La música a un volumen ensordecedor, bajando y subiendo los niveles, siguiendo una lógica fiesta-de-egresados.
Y el Pro, frente a lo que muchos piensan, no es un discurso vacio; es también una estética que explota la subjetividad del temor, refuerza el yo-soy como única instancia real, construye política con retazos del menemismo, Osho y los manuales de marketing de la UCA.
El Pro es una derecha alegre, pero en otras épocas, estos tipos eran realmente oscuros, no te mostraban la cara y organizaba golpes de estado por deporte. No tiene sentido valorizar, supongo que la lucha siempre fue la misma y que el pibe-blog es sólo un testigo curioso y un poco inocente de como la historia se nos cae por un tubo.
Cuando nos marchábamos, nos robamos una remera amarilla y negra,
para poder quemar algo sin culpa y ser políticamente correctos.
y desde el bunker de Unión-Pro cubrimos las elecciones para una radio nacional y popular.
Descubrimos que son cuatro las líneas de bondi que te dejan en Costa Salguero,
y que el 160, cuando se mete en el túnel y dobla bien cerrado, vuela. Y los aviones que se escapan del Newery, tragan todo el sonido del motor y se pierden en la boca del plata, se van para Uruguay, para Formosa, quien sabe.
El macrismo eligió bien: un lugar grande y limpio, con estacionamiento y poco accesible.
En la puerta, cuatro muchachos de prefectura fuman suficientes y les miran el culo a todas las periodistas y asesoras de prensa que desfilan, que lindas. Los otros, esos grandotes de pelo cortísimo y trajes re negros, bajan de autos grises y los vidrios polarizados reflejan nuestra imagen delgada y frágil frente a tanto fierro cargado, frente a tanta paranoia. La seguridad es un mito que siempre regresa a condición de perder de vista su origen, reconstruirse como horizonte o deseo, tangible: un buen chumbo en la cintura y que nadie se haga el loco.
El PRO lo sabe y no intenta disimular.
La estrategia obvia, pero no menos efectiva, de un frente político que se consolida sobre el patrimonio y la capacidad de lobby de sus principales candidatos, es territorializar el absoluto: cientos de vallas de acero cortando el espacio, haciendo del mundo una cuadrícula.
La derecha también es eso: pesar el aire para poder venderlo.
Pero lo que define la estética macrista no es su obsesiva distribución del espacio, la extendida preocupación por el control de los accesos y esa voluntad ciega de resguardarlo todo con candado. El macrismo tiene los dientes amarillos, los ojos bien negros y sonríe todo el tiempo:
es una alegría de diseño.
Nos duele esta nueva derecha alegre. Esta necesidad de sonreir, de sentir comodidad en el escenario, frente a las cámaras y disfrutar del calor de las luces del show. La espectacularización de la política no es nada nuevo, pero ahora se asume sin pudor.
¿ Qué es esto de bailar con una buena mujer en silla de ruedas?,
¿Cantar mal y jactarse?, abrazarse con todos todo el tiempo no es propio del macrismo, pero cuando uno lo ve de cerca en tipos que son tan bonitos, en gente tan careta, duele.
"Reírse de sí mismo" es una metáfora falsa para la defensa de la individualidad, no existe.
Al final, cuando la ajustada victoria en la provincia de Buenos Aires era inevitable, los amigos del Pro empezaron a festejar. La música a un volumen ensordecedor, bajando y subiendo los niveles, siguiendo una lógica fiesta-de-egresados.
Y el Pro, frente a lo que muchos piensan, no es un discurso vacio; es también una estética que explota la subjetividad del temor, refuerza el yo-soy como única instancia real, construye política con retazos del menemismo, Osho y los manuales de marketing de la UCA.
El Pro es una derecha alegre, pero en otras épocas, estos tipos eran realmente oscuros, no te mostraban la cara y organizaba golpes de estado por deporte. No tiene sentido valorizar, supongo que la lucha siempre fue la misma y que el pibe-blog es sólo un testigo curioso y un poco inocente de como la historia se nos cae por un tubo.
Cuando nos marchábamos, nos robamos una remera amarilla y negra,
para poder quemar algo sin culpa y ser políticamente correctos.
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Excelente la descripción del tractor amarillo porteño. El juego entre la luz y la oscuridad revela la estrategia precisa, el vaivén seductor (que en los festejos llegó a ser meneo, como para demostrar que puede hacerlo, pero nunca develándose como deliberado). "Yo le doy nueve este país es una mierda". (Una lástima la palabra "lobby", eh.)
¡Saludo tu obra!
"Reírse de sí mismo" es una metáfora falsa para la defensa de la individualidad, no existe.
MAS QUE GENIAL.
queria firmar, pero q escribir ante eso.. es q me gusta tanto el blog y me quedo leyendo todo y me acuerde porque antes cuando t veia todos los dias sentia q no podia hablarte porque solo iba a decir boludeces.. jaja, estoy mas grande deberia haber cambiado, pero no. Yo lo admiro señor negro, sepalo.
pd: y quemela nomas,
Y esa música al taco, con letras que hablan. El Indio sacude "...es una copa de lo mejor ...el lujo es" PUUUUUM. Y pegan Fito Paez.
Seguro fue una casualidad!
Buena pluma, negro!
Tóma
Excelente Sr Negro. Excelente texto.
Da asco pensar que la derecha alegre es lo que muchos eligen para gobernarnos....qué cínicos nos volvimos...no?
Le dejo un beso peronista, nacional y popular. Si un beso, xq yo no le tengo miedo a la gripe porcina!
che, rockeala un poco nomás.
mucha "salida de autoculpable minoría de edad"; bah, se me apereció decirlo así.
por eso la del pibleblog curioso-inocente me parece un paso pa trás, no sé si estoy de acuerdo. o por ahí entendí mal.
en fin, muy bueno.
Me pareció grandioso. Gran texto, lindo (y triste) relato.
saludos
gracias por los comentarios, a todos.
carl: lo del pibeblog plantea muchos problemas que todavía no resolví. No intenta ser una salida autocomplaciente o autoculpable. Si existiera un debate al respecto, tendríamos que saber cual de todos los alemanes que leímos la tiene más grande: el movimiento del espíritu, la errancia del ser, la dirección del devenir, etc.
A veces sentimos que somos sujetos "de" la historia y otras sujetos "en" la historia. A veces me gustaría sólo confiar en el destino y no hacer nada al respecto: abandonar para abandonarse, y ver que pasa.
El pibeblog cree que interviene políticamente, yo no estoy tan seguro. Se podría hacer un post re lindo con el pibeblog hablando sobre sus fantasías acerca de las potencialidades de la subjetividad 2.0.
No es un paso atrás: eso implicaría que "estamos" en un punto fijo, esperando ser arrastrados.
Es un debate pendiente:
"si se te revuelve el estómago, es porque algo de tu generación esta fallando. eso siempre indica lo mismo: mirá bien para adentro"
Dos opciones: seguir pensando este asunto o cerrar todos los blogs cuando comience la primavera.
Soy de esos que cuando quieren aclarar algo lo vuelven más complicado. Un "mal de época" , como le dicen.
"si se te revuelve el estómago, es porque algo de tu generación esta fallando. eso siempre indica lo mismo: mirá bien para adentro"
Esa frase me parece sensacional.
Menos dialéctica y más lucha armada. No me importa nada más en este momento de indignación social.
Besos,
Lola, esa cita es de Carla, podés leer más acá:
http://elgastoimproductivo.blogspot.com/
Si si, lo vi!!! Tiene una foto de nuestra presidenta en sus años de juventu'.
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